Los golpes de calor son cambios bruscos en la temperatura corporal, ya sea por exposición prolongada al sol o por permanecer encerrados en espacios sin ventilación ni hidratación. Suele ocurrir en verano y cuando hay alto grado de humedad en el ambiente. Debemos tomar en cuenta este factor de riesgo para nuestras mascotas y tomar previsiones.

La temperatura media de los perros es de 39ºC, y la de los gatos oscila entre 38,5º y 39ºC. Al someterlos a estos cambios bruscos, sus cuerpos pueden alcanzar 42ºC o más. Lo que les genera mucho estrés y, sumado a la deshidratación, puede llegar a ocasionarles la muerte en pocos minutos. Dependiendo del grado de exposición a los factores mencionados.

Estos golpes de calor, pueden ocurrir en espacios reducidos donde no circule bien el aire, por ejemplo en un coche cerrado expuesto al sol, jaulas en lugares sin ventilación, transportines, el balcón, etc. Si notamos que nuestra mascota no quiere moverse y jadea con respiración acelerada, sus mocosas se tornan azuladas, notamos su ritmo cardíaco acelerado o si se tambalea. Puede estar atravesando un golpe de calor y debemos actuar a la brevedad para evitar su colapso.

Lo primero que debemos hacer al notar estos síntomas es sacar a nuestra mascota del lugar donde se encuentre, hacia un sitio ventilado, abierto y con sombra. Y tratar de bajar la temperatura en la cabeza, cuello, axilas e ingles para evitar un posible daño cerebral. Debemos humedecer su boca con agua del tiempo, (para no empeorar la situación con el agua helada). Tratando de que beba y restituya sus líquidos corporales.

Nuestras mascotas necesitan estar constantemente hidratados. Debemos estar muy pendientes de que siempre tengan agua en sus recipientes. Pues sus cuerpos están compuestos en un 75 a 85 % de agua, (dependiendo de la edad). Lo que la convierte en un elemento vital para ellos, igual que para nosotros.

Tras haber atravesado por una crisis de estas magnitudes, nuestro perro o gato debe ser revisado por un veterinario, para que le evalúe y le recete la medicación necesaria para culminar su recuperación.

Debemos actuar con sentido común y recordar:

Mantener el recipiente del agua siempre lleno.

No encerrar al perro o gato en coches o espacios sin ventilación.

Si es verano, evitar paseos largos en horas de mucho calor.

Procurar que siempre tenga un espacio techado o acceso a la sombra, si vive en el jardín de nuestra casa.

Si os vais de paseo, no olvidéis llevar suficiente agua para ellos y para vosotros.

Seamos conscientes de nuestros actos, y actuemos con responsabilidad. Las mascotas son seres vivos que sufren y padecen igual que nosotros, son indefensos y dependientes de nuestro cuidado. Protejámoslos con amor.

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